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viernes, 14 de febrero de 2014

Capítulo 97: Vaya, ese nunca fue un buen comienzo.

Los dos días que pasé en el pueblo de Flo sirvieron para despejarme.
Ahora ya sé lo que quiero y espero que Dani lo vuelva a querer.
Ya es Martes, 14 de Febrero, San Valentín, y voy al plató decidida. Voy esquivando a la gente por el pasillo. Camino con paso firme y sin distraerme.
Llamo a la puerta.
-Pasa, está abierto –se escucha desde dentro. Paso y cierro la puerta- Oh, Anna eres tú.
-Hola, Dani –nos quedamos mirándonos. Recuerdo cada momento en el que nos hemos besado y deseo hacerlo ahora, pero sé que eso no va a ocurrir- Dani, tenemos que hablar.
-Vaya, ese nunca fue un buen comienzo.
-Dani, yo…
-Mira, Anna –me interrumpe- sé que lo hice mal. Sé que te he hecho daño, y sé que has pasado una semana horrible, yo también. Pero no quiero hablar de ese tema. No quiero, ¿sabes por qué? Porque ya lo he olvidado, Anna. Ya no me importa que abortes, porque quiero estar contigo. Eso es lo único que me importa ahora. Estos días en mi pueblo, me han hecho cambiar de opinión. Me han hecho darme cuenta de que lo único que me importa eres tú, Anna –me coge de las manos. Parece que lo tenía ensayado.
-Vaya, Dani –le abrazo, no puedo contener las lágrimas- Dani, yo solo quería que supieras que ya me da igual tener un bebé o no. Yo solo quería que me perdonaras.

Nos quedamos mirándonos. Por fin hemos hecho las paces.
Dani me pone la mano en la cara, yo pongo la mía sobre la suya.

-No quiero que llores más -me dice y nos fundimos en un tierno beso. 

lunes, 27 de enero de 2014

Capítulo 96: El pueblo de Flo.

En cuanto llego su familia me recibe con los brazos abiertos. Sus padres, sus tíos, sus primos, sus sobrinos,... Madre mía, qué familia más grande y unida tiene Flo.
entramos en la casa y ya tienen el desayuno puesto encima de la mesa.
-Sentaos -nos dice la madre- Os estábamos esperando.
-¡Vaya! esto tiene una pinta increíble -exclamo asombrada. Hay totitas con chocolate, bacon con huevos y café. Litronas de café.
-Ay, qué guapa eres -me coge de un moflete.
-Gracias, señora -me froto la mejilla.
-¡Anna! -exclama Juan, el hijo de Flo. Está bajando las escaleras y me da un abrazo que hace que me tambalee.
-Hola, Juanito, ¡qué alto estás!
-Y gordo -añade su madre. Lidia y Flo se dan un beso- y tú también has engordado -le dice a su marido.
-Nah... Flo está rellenito de amor -sonrío. Todos se ríen con mi comentario.

Terminamos de desayunar y nos vamos a dar un paseo por su pueblo. Allí todo el mundo le conoce. Va firmando autógrafos y sacándose fotos con toda la gente que se encuentra. A mí, me reconocieron dos chicas que gritaron y me abrazaron fuertemente. "Bueno" pensé "Por lo menos me reconoce alguien".

Es un pueblo realmente bonito y la gente es encantadora. En ese momento, envidio la vida de Flo. Una familia, gente que le reconoce por la calle,... y un hijo. Sobretodo le envidio porque tiene un hijo.

Ahora no me importaría tener uno.

domingo, 26 de enero de 2014

Capítulo 95: Fin de semana de relax.

Pasan los días y Dani sigue sin hablarme, ni mirarme. Creo que ya se está pasando y me estoy empezando a cabrear, y Flo lo sabe. Esta semana me ha hecho ir a su despacho nada más acabar el programa, esperar a que Dani se fuera y luego dejarme ir a mi camerino. Él puso la excusa de que tenía que comentarme cosas del programa pero realmente lo que quería era que Dani y yo no nos cruzásemos en los pasillos y nos pusiésemos a chillar. Porque cuando le vea le tengo que decir un par de cositas…

Hoy es Viernes, 10, faltan 4 días para San Valentín y Flo no sabe qué vamos a hacer. Según él dice que no quiere que yo haga nada, que sea Cristina la que bese a Raúl, por ejemplo. Yo le he dicho que mejor que hagamos como si fuera un día normal. Como todos los días, Flo me llama a su despacho. Abro la puerta y le veo sentado y serio:
-Hola, Flo. Ya estoy aquí –sonrío un poco forzada.
-Pasa, Anna, siéntate –está muy serio.
-Flo, ¿te pasa algo?
-¿A mi? No, qué va. Solo quería decirte que como has pasado una semana muy mala, me gustaría que mañana te vinieses a mi pueblo con mi familia.
-Pero, Flo… Creo que no debería.
-Que sí, anda tonta, que te vendrá bien.

Al final acepto, por lo que me paso toda la tarde haciendo la maleta. No sé muy bien qué llevarme porque no he ido nunca a su pueblo, pero llevo lo que llevaría a Mollet y un conjunto de campo.

A la mañana siguiente, Flo me recoge a las 8 y a las 10 ya estamos en su casa. Este va a ser mi fin de semana de relax.