En cuanto llego su familia me recibe con los brazos abiertos. Sus padres, sus tíos, sus primos, sus sobrinos,... Madre mía, qué familia más grande y unida tiene Flo.
entramos en la casa y ya tienen el desayuno puesto encima de la mesa.
-Sentaos -nos dice la madre- Os estábamos esperando.
-¡Vaya! esto tiene una pinta increíble -exclamo asombrada. Hay totitas con chocolate, bacon con huevos y café. Litronas de café.
-Ay, qué guapa eres -me coge de un moflete.
-Gracias, señora -me froto la mejilla.
-¡Anna! -exclama Juan, el hijo de Flo. Está bajando las escaleras y me da un abrazo que hace que me tambalee.
-Hola, Juanito, ¡qué alto estás!
-Y gordo -añade su madre. Lidia y Flo se dan un beso- y tú también has engordado -le dice a su marido.
-Nah... Flo está rellenito de amor -sonrío. Todos se ríen con mi comentario.
Terminamos de desayunar y nos vamos a dar un paseo por su pueblo. Allí todo el mundo le conoce. Va firmando autógrafos y sacándose fotos con toda la gente que se encuentra. A mí, me reconocieron dos chicas que gritaron y me abrazaron fuertemente. "Bueno" pensé "Por lo menos me reconoce alguien".
Es un pueblo realmente bonito y la gente es encantadora. En ese momento, envidio la vida de Flo. Una familia, gente que le reconoce por la calle,... y un hijo. Sobretodo le envidio porque tiene un hijo.
Ahora no me importaría tener uno.
Aquí te mostramos una historia de nuestros dos ídolos preferidos: Anna Simon Marí y Dani Martínez Villadangos
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lunes, 27 de enero de 2014
domingo, 26 de enero de 2014
Capítulo 95: Fin de semana de relax.
Pasan los días y Dani sigue sin hablarme, ni mirarme. Creo
que ya se está pasando y me estoy empezando a cabrear, y Flo lo sabe. Esta
semana me ha hecho ir a su despacho nada más acabar el programa, esperar a que
Dani se fuera y luego dejarme ir a mi camerino. Él puso la excusa de que tenía
que comentarme cosas del programa pero realmente lo que quería era que Dani y
yo no nos cruzásemos en los pasillos y nos pusiésemos a chillar. Porque cuando
le vea le tengo que decir un par de cositas…
Hoy es Viernes, 10, faltan 4 días para San Valentín y Flo no
sabe qué vamos a hacer. Según él dice que no quiere que yo haga nada, que sea
Cristina la que bese a Raúl, por ejemplo. Yo le he dicho que mejor que hagamos
como si fuera un día normal. Como todos los días, Flo me llama a su despacho.
Abro la puerta y le veo sentado y serio:
-Hola, Flo. Ya estoy aquí –sonrío un poco forzada.
-Pasa, Anna, siéntate –está muy serio.
-Flo, ¿te pasa algo?
-¿A mi? No, qué va. Solo quería decirte que como has pasado
una semana muy mala, me gustaría que mañana te vinieses a mi pueblo con mi
familia.
-Pero, Flo… Creo que no debería.
-Que sí, anda tonta, que te vendrá bien.
Al final acepto, por lo que me paso toda la tarde haciendo
la maleta. No sé muy bien qué llevarme porque no he ido nunca a su pueblo, pero
llevo lo que llevaría a Mollet y un conjunto de campo.
A la mañana siguiente, Flo me recoge a las 8 y a las 10 ya
estamos en su casa. Este va a ser mi fin de semana de relax.
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