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domingo, 17 de febrero de 2013

Capítulo 79: ¡Idiota!

Me despierto y sigo igual, con mi cara en el pecho desnudo de Dani. Le doy un beso entre sus pechos y me levanto. Hago para desayunar tostadas. Son la diez y media, voy a esperar a que Dani se levante para desayunar.
Son las once, me rugen las tripas y Dani no da señales de vida. Pues voy a buscarle. Y ahí esta, tumbado en la cama con las sábanas revueltas, es cierto que es más cuqui dormido. Me subo a la cama a cuatro patas y le susurro al oído.
-Dani... amor...levántate ya...- le beso
-¿Qué, no tuviste suficiente ayer, eh, Anna?- se ríe
-¡Idiota!
Me levanto de la cama corriendo y me voy al salón.
-Anna, espera- se levanta después que yo- Lo siento, era una broma.
-Eso no era una broma, te has pasado
No me creo todavía que me haya soltado eso, así como si nada. Después de lo de anoche...
-Por favor... perdóname...-me pone ojitos de cordero degollado- Por favor...
Poquito a poco se va acercando a mí y ya sé por dónde van las cosas... Pero no le voy a seguir el juego. Me voy acercando también a él poco a poco hasta que nuestros labios están a centímetros uno del otro.
-Pero no- me aparto antes de que me roce y no arrepentirme- Me ha dolido lo que has dicho
Se acerca a mí, de nuevo a centímetros, y me susurra dulcemente:
-Hasta que no me perdones, me quedaré así- me alejo y se acerca, así todo el rato.
Me rindo, no puedo resistirme a estar a escasos centímetros de su boca y sin probarla. Pasan cinco segundos hasta que mis labios se funden en los suyos, provocándome sensaciones nunca notadas. Es como el primer beso del primer novio de la infancia, aunque no sea el nuestro.
Del beso deriva que nos acariciemos y que poco a poco el beso es más efusivo. Pero no puedo hacerlo ahora teniendo tan reciente lo anterior. Por lo que le aparto y le cuento el problema. Me besa dulcemente y me dice que lo entiende perfectamente, que no lo haremos hasta que no esté segura.

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