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domingo, 22 de septiembre de 2013

Capítulo 91: Todo huele a él.

Cuando me despierto, Dani no está en la cama. Voy a la cocina y tampoco está. Miro por todo el apartamento y tampoco. “Genial” pienso “Se ha ido”. Voy a la cocina a prepararme un café. Me siento en la mesa y me doy cuenta de que me he sentado encima de un papel. Lo leo:

“Anna, necesito espacio y tiempo para pensar. Me voy este finde a León. Sé que te ibas a ir a Mollet, así que de todas formas íbamos a pasar el finde separados, pero necesito irme a mi pueblo. Creo que allí se me aclararán algunas ideas".

Estupendo. Necesita “espacio y tiempo para pensar”. Me prometo a mi misma no pensar en él durante todo el fin de semana y disfrutar lo máximo de estos dos días en mi ciudad.
En el viaje es difícil no pensar puesto que voy sola en el coche, por lo que me pongo la música a tope y aunque me tachen de loca no bajaré el volumen.

Llego a Mollet a la hora de comer y como en mi frigorífico no hay comida me voy a un restaurante. Pido una mesa, un solo plato y un solo postre. Hacía mucho que no comía sola. Estoy triste y vuelvo a pensar en Dani. No puedo evitarlo. No quiero que esté enfadado conmigo por una tontería como tener un bebé ahora o esperar unos años. ¡Es solo esperar unos años a que nuestros trabajos se estabilicen!


Vuelvo a mi casa. Abro la puerta y paseo como un zombie por mi apartamento. Todo me recuerda a él. De hecho, la cama está deshecha de la última vez que lo hicimos. Hay una camisa suya. La cojo. La huelo. Huele a Dani. Al igual que las sábanas en las que ahora soy incapaz de dormir. Va a ser un duro fin de semana sin él.

Capítulo 90: No lo entiendo.

Se le caen los platos al escuchar lo que le he dicho, pero no se llegan a romper. Me mira.
-¿Todavía? –le digo- Es que somos muy jóvenes para tener un bebé ahora.
-Y según tú, ¿cuándo lo piensas tener?
-Pues, no sé. Me gustaría esperar a que se estabilizasen nuestros trabajos, por ejemplo… 2 años más.
-Mmmm… Me parece bien, no es mucho. Pero si te quedaras embarazada, ¿abortarías?
-No sé, Dani. Es pronto para pensar en eso.
-Es pronto… -está cabreado, así que intentaré no tocar más el tema…

Cenamos en silencio. Ahora es cuando deseo tener la tele en la cocina. Por lo menos, podría tener varios sitios a los que mirar y no solo al plato. Cuando terminamos de cenar, vemos un  rato la tele, pero como no echan nada, Dani se va a la cama. Yo espero unos 5 minutos más para ir al dormitorio. Cuando entro, veo que Dani está tumbado de lado mirando a la pared.

-Dani –susurro- ¿estás dormido? –No se mueve. Me tumbo a su lado mirándole la espalda- Dani, sé que estás despierto así que te voy a decir que no quiero que sigamos enfadados. Dani, si no quiero tener el bebé ahora, creo que deberías respetar mi decisión. Somos una pareja y como tal, deberíamos apoyarnos el uno al otro –suspiro, hablar con una persona que sabes que te está escuchando pero que no te contesta es un poco desesperante- Dani, quiero tener un bebé contigo, pero creo que todavía soy demasiado joven y que mi –me corrijo- nuestra situación laboral es demasiado inestable. Creo que si ahora me quedara embarazada, Flo nos despediría a los dos. Prefiero esperar unos años a que, no sé, a que tengamos un puesto fijo en un programa que lo vea la gente, no que lo vean solo nuestras fans… No sé si me entiendes, pero, Dani, no quiero que me dejes de hablar solo porque quiero esperar unos años a tener un bebé. No entiendo por qué me has dejado de hablar… -me giro y miro a ventana- No lo entiendo…

jueves, 19 de septiembre de 2013

Capítulo 89: No quiero hablar de ese tema.

-Oh, Dios mío, ¡no me he puesto condón!
-¡Es lo que te acabo de decir!
-Bueno, pero si no tienes la regla no pasa nada, ¿no?
-Pero, Dani, esta semana me tiene que bajar, por lo que lo más seguro es que esté ovulando ya.
-¡Mierda! –está dando vueltas por la habitación, en ropa interior- Ha sido por la prisa que tenías, Anna… -sonríe- yo lo iba a hacer más cariñosamente.
-No, no, no, no, no me eches a mí la culpa, no, no, no. Yo he sido muy pasional, vale, pero me podrías haber parado para ponértelo, ¿no?
-Sí, podría, pero es que me asusté –me mira con cara de niño bueno.
-Vale, da igual. A lo mejor no me quedo embarazada. Dejemos esta conversación. ¿Hacemos la cena?

Dani parece que se ha quedado en blanco y no reacciona, así que me voy a hacer yo la cena. Al cabo de un rato, viene a la cocina, parece que está preocupado:
-Dani… No te preocupes…
-No quiero hablar de ese tema.

Parece que se lo ha tomado en serio. Quizás quiera tener un bebé conmigo… ¡Oh, Dios mío! Pero yo no quiero tener un bebé… Bueno, sí, pero más adelante… Todavía soy joven, tengo un trabajo de televisión, ¡me podrían despedir! Y Flo… ¿qué diría Flo después de avisarnos de que no nos podían ver juntos? Nos despediría, seguro.

Me giro y veo a Dani poniendo la mesa. Está muy serio. Coloca los platos cuando le digo:

-Dani, yo no quiero tener un bebé.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Capítulo 88: Siempre

Después del programa, me voy a casa de Dani. Me tumbo en el sofá dispuesta a ver mi serie y Dani se tumba a mi lado. El capítulo que echan está muy interesante y estoy muy enganchada a la historia, veo que Dani está aburrido. De repente, me acaricia la pierna y va subiendo poco a poco... Le aparto la mano, y sigo mirando la tele. Después de un rato, Dani me dice:
-Anna... ¿le queda mucho?
-¿Para acabar? No creo -se acerca y apoya la cabeza en mis rodillas.
Le acaricio el pelo mientras él me sigue acariciando las piernas.

Por fin termina el capítulo, entonces, Dani se incorpora y me besa.
-Ahora eres toda mía -me dice entre besos.Me separo para decirle:
-Siempre -me corta con un beso "lo he sido" quería decir, pero no he podido...

Me sigue besando, empieza a bajar y me besa el cuello. Me da pequeños mordiscos y suspiro. Sube, otra vez y me besa en la comisura de los labios. Continúa su expedición y me muerde el lóbulo de la oreja.
Me coge en brazos y me lleva a la cama. Me empieza a desnudar lentamente. Me quita la camisa...Botón a botón... Los pantalones me los va bajando, poco a poco... Parece que está disfrutando de las vistas... Sonrío, estoy muy excitada. Me da besos en el ombligo... Va bajando... Poco a poco... Llega al tanga... Muerde el borde superior y baja, despacio, con intención de quitármelo con la boca.

-Dani, me encanta que hagas esto... -le doy la vuelta. Ahora soy yo la que estoy encima- Pero no me hagas esperar.
Le abro la camisa de golpe y saltan los botones. Le quito los pantalones y los bóxers y ansiosamente me subo encima.

Acabamos y estamos agotados. Ha sido muy pasional. Al cabo de un rato, le digo:
-¡Oh, Dios mío, Dani, no te has puesto condón!

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Capítulo 87: Una parte de ti.

Dani me mira, pero yo no puedo mirarle a los ojos. No ahora con lo que me acaba de decir. ¿Que va a intentar volver a amarme? ¿Es que en un segundo me ha dejado de amar?
-Dani –consigo decir al cabo de un rato- ¿ya no me quieres como antes?
-No, Anna, ya no te quiero como antes –le miro- Anna, antes te quería para mí, simplemente, era como cuando un niño quiere un peluche con toda su alma y no quiere compartirlo con nadie.
-Creo que no te sigo –respondo.
-Anna –suspira- Ahora, te quiero como se quiere a una novia. No como se quiere a un peluche, por así decirlo, no sé si me entiendes –asiento- Antes, era como si fueras, como si fueras…
-Una novia –le corto- pero ahora es como si fuera tu mujer, ¿no?
-¡Exacto! Porque no puedo romper contigo, Anna. No puedo, sinceramente. Tenemos nuestras discusiones, pero las solucionamos y seguimos hacia delante –se sienta en el borde de la cama- En el baño, estaba reuniendo fuerzas para dejarte, Anna, en serio, pero no he podido, no te puedo dejar, Anna, porque eres una parte de mí.
-Una parte de ti –susurro.
-Exacto –me coge la cara con las manos- Nunca te voy a abandonar, Anna. Nunca –le brillan los ojos y yo estoy llorando. Nos fundimos en un delicado beso- Una cosa –le miro interrogante- A partir de ahora, nos vamos a contar todo, ¿vale? –sonríe y le beso. Le quiero y eso no lo puede cambiar nadie.
-Buenas noches, Anna
-Buenas noches, cariño –me abraza por la espalda.
Nos dormimos en esa posición.

Al día siguiente, me despierto antes que él y voy a prepararle el desayuno. Me apetecen tortitas. Cuando ya le estoy echando el sirope, aparece Dani, me abraza por la espalda y me da un beso en el cuello:
-Me ha despertado el olor a ¡tortitas! Buenos días, cari- me gira y me da un beso mañanero- ¿te has despertado muy pronto? No te he oído.
-No hace 15 minutos o así. Soy una ninja –sonrío. Miro la hora- Por cierto, Dani, nos queda media hora para ir al programa. No es por meterte presión.
-¡No jodas! –veo que se come dos tortitas a la vez.

Cuando termino de arreglarme, recojo los platos y veo que Dani se está afeitando.

Sonrío, parecemos un matrimonio.

martes, 10 de septiembre de 2013

Capítulo 86: Voy a intentar volver a amarte.

 ¡¿Cómo que hablar?! ¿De qué querrá hablar? ¿Ha sido culpa mía? ¿He hecho algo mal? ¿Se ha enamorado de otra? ¡Oh, dios mío, vamos a cortar! Pero si va a romper conmigo, ¿por qué ha organizado esta cena para luego romper conmigo? No, no tiene que ser eso… Bueno, Anna, no te rayes… A lo mejor solo quiere hablar… pero… ¿de qué?
-Sobre –me atraganto- ¿qué, cari? –pregunto, finalmente, con la voz temblorosa. Me mira fijamente, pero yo miro a todas partes menos a él. Puedo notar sus ojos marrones mirándome con un ápice de preocupación. Sus labios están fruncidos. Sus preciosos labios que antes me han besado dulcemente.
-Quiero que me cuentes lo que pasó realmente entre Raúl y tú el día que os pillé en tu casa –lo ha soltado todo de golpe. Todavía estoy asumiendo sus palabras.
-¿En serio? ¿Estás seguro? –Me mira fijamente con una mezcla de preocupación y dolor- Vale… Em, no sé ni por dónde empezar…
-El principio es un buen comienzo –sonrío.
-Bueno, está bien –estoy nerviosa y no sé dónde poner las manos. Me echo el pelo hacia atrás, me froto las manos, las meto debajo de las piernas pero luego pienso que es una mala opción, así que las saco en seguida. Dani se da cuenta y me coja las manos con las suyas. Las acaricia y eso me relaja. Y empiezo a hablar- Tú sabes que lo nuestro, la prensa no lo tenía claro, ¿no? –asiente- La prensa creía que habíamos roto, y que yo salía con Raúl, que era un poco verídico, pero ese no es el tema. Cuando rompí con él se enfadó tanto que cuando vio que estábamos saliendo dijo que se lo diría a la prensa si no…
-¿Si no qué? –Ahora llega el momento doloroso. Le aprieto las manos. Me mira suplicante. Esto le va a doler, por lo que no le miro y lo suelto de golpe.
-Si no le besaba delante de las cámaras.
Se queda sorprendido. Quita sus manos de entre las mías y se levanta. Me mira sorprendido. Esta asimilando la respuesta. Se queda callado y eso es lo que más miedo me da. Me gustaría que gritase, que se enfadara conmigo, porque es lo que realmente merezco. No se lo conté. Debería haberlo hecho. Estábamos tan bien. Se da la vuelta, mira a la pared y empieza a llorar. No me lo puedo creer.
-Dani… -me levanto y lo abrazo por detrás.
-¡No me toques! –me separa y se encierra en el baño.
-Dani –intento abrir la puerta- Dani, por favor abre la puerta –sollozo- Dani…
Pasa un hora hasta que abre la puerta. Tiene los ojos rojos, supongo que de llorar.


-Voy a intentar volver a amarte, Anna. Pero es difícil, porque te odio por hacer eso, pero a la vez es la parte que amo de ti, porque te preocupas por los demás, por mi. Porque harías cualquier cosa por mí, por nuestra relación, cualquier cosa, como besar a Raúl, arriesgándote a que te despidan, a que tu carrera se venga a bajo. Por eso, voy a intentar volver a amarte.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Capítulo 85: Estamos en paz.

 Me sonrojo cuando me dice esas cosas. El corazón se me desboca. Comenzamos a comer. Me sirve salmón con una guarnición de verduras.
-Espero que te guste, lo he hecho yo.
-Mmmm –digo mirando el plato- me encanta el salmón.
Me lo termino en un momento y observo como come. Es muy delicado cortando el salmón. Lo separa cuidadosamente, como si estuviera operando, luego, lo junta con un poco de verdura y se lo come. Mastica cuidadosamente y traga. Nunca me había fijado en lo delicado que se ha vuelto. Antes, cuando no estaba conmigo era más alocado. Ahora, es como si se hubiera convertido en un hombre.

Cuando termina, Dani me recoge el plato y se va a la cocina. Parece que ni se ha dado cuenta de que le he estado observando.
-Y de postre… -dice desde la cocina- redoble de tambores… -me sirve un plato con una tapa. La levanta.
-¡Fresas con chocolate! –exclamo entusiasmada.
-Sí, pero esto mejor nos lo tomamos en la cama. ¿Qué te parece? –le sonrío, pícaramente. Él sabe lo que realmente me gusta.

Nos tumbamos. Tenemos las fresas en medio. Coge una fresa, la moja en el chocolate y la inclina para que yo la muerda. Me limpio el chocolate de los labios con la lengua, mirándolo fijamente.
-Están deliciosas –susurro y repito lo que él ha hecho.
-Me encantan –nos estamos mirando fijamente. La tensión se palpa.
Vamos comiendo poco a poco. No hay prisa. Hay mucha tensión sexual, y ambos lo sabemos, pero nos encanta estar así. Al cabo de un rato solo queda una fresa.
-Parece que has contado mal –le susurro, relamiéndome.
-Me parece que no –coge la fresa, la pone en mi boca por un extremo y él muerde por el otro. Vamos comiendo hasta que nuestros labios se juntan. Nos fundimos en un beso.
-Me gustan tus ideas –quito el plato de la cama y lo coloco en el suelo. Dani me atrae hacia él. Me besa cariñosamente. Se pone encima de mí. Busca la cremallera del vestido, pero no la  encuentra, así termina rompiéndolo. Se siente, yo sigo encima de él. Le cojo la camisa y se la abro de un tirón.
-Estamos en paz –le susurro en el oído. Aprovecho y le muerdo el lóbulo de la oreja. Le entra un escalofrío. Sé que le encanta.
Hacemos el amor como si no hubiera un mañana. Cuando terminamos apoyo mi barbilla en su pecho y nos quedamos mirándonos.
-Eres el mejor novio del mundo –le digo.

-Oye, Anna… -suspira y se incorpora. Se ha puesto serio- tenemos que hablar.