Dani me mira, pero yo no puedo mirarle a los ojos. No ahora
con lo que me acaba de decir. ¿Que va a intentar volver a amarme? ¿Es que en un
segundo me ha dejado de amar?
-Dani –consigo decir al cabo de un rato- ¿ya no me quieres
como antes?
-No, Anna, ya no te quiero como antes –le miro- Anna, antes
te quería para mí, simplemente, era como cuando un niño quiere un peluche con
toda su alma y no quiere compartirlo con nadie.
-Creo que no te sigo –respondo.
-Anna –suspira- Ahora, te quiero como se quiere a una novia.
No como se quiere a un peluche, por así decirlo, no sé si me entiendes –asiento-
Antes, era como si fueras, como si fueras…
-Una novia –le corto- pero ahora es como si fuera tu mujer,
¿no?
-¡Exacto! Porque no puedo romper contigo, Anna. No puedo,
sinceramente. Tenemos nuestras discusiones, pero las solucionamos y seguimos hacia
delante –se sienta en el borde de la cama- En el baño, estaba reuniendo fuerzas
para dejarte, Anna, en serio, pero no he podido, no te puedo dejar, Anna, porque
eres una parte de mí.
-Una parte de ti –susurro.
-Exacto –me coge la cara con las manos- Nunca te voy a
abandonar, Anna. Nunca –le brillan los ojos y yo estoy llorando. Nos fundimos
en un delicado beso- Una cosa –le miro interrogante- A partir de ahora, nos
vamos a contar todo, ¿vale? –sonríe y le beso. Le quiero y eso no lo puede
cambiar nadie.
-Buenas noches, Anna
-Buenas noches, cariño –me abraza por la espalda.
Nos dormimos en esa posición.
Al día siguiente, me despierto antes que él y voy a
prepararle el desayuno. Me apetecen tortitas. Cuando ya le estoy echando el
sirope, aparece Dani, me abraza por la espalda y me da un beso en el cuello:
-Me ha despertado el olor a ¡tortitas! Buenos días, cari- me
gira y me da un beso mañanero- ¿te has despertado muy pronto? No te he oído.
-No hace 15 minutos o así. Soy una ninja –sonrío. Miro la
hora- Por cierto, Dani, nos queda media hora para ir al programa. No es por
meterte presión.
-¡No jodas! –veo que se come dos tortitas a la vez.
Cuando termino de arreglarme, recojo los platos y veo que
Dani se está afeitando.
Sonrío, parecemos un matrimonio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario