Llevo dos horas en el sofá llorando. ¿Cómo es posible que
Dani y yo estemos tan mal? Es una tontería la razón por la que no me habla. Porque
prefiero esperar unos años para tener un bebé… ¿Si lo hubiera sabido, lo habría
tenido ya! Haría lo que fuera con tal de que Dani vuelva… Lo que fuera.
Me levanto, voy al baño par lavarme la cara. No quiero
llorar más… No me quedan lágrimas, ni ganas…
De repente llaman a la puerta. ¿Quién será? Miro por la
mirilla. Mierda… ¿por qué él ahora?
-Hola –digo mientras abro la puerta y le invito a entrar-
Pasa, como si estuvieras en tu casa, Flo.
Flo se sienta en el sofá donde hace un momento estaba
llorando. Ve todo el repertorio de Kleenex usados que tengo por el suelo y me
mira esperando que le de una explicación. Me siento a su lado:
-Emm… Estaba viendo una película romántica… y de llorar…
-hago como que me recojo una lágrima- Muy bonita…
-Ya…
.Bueno, Flo –me aclaro la garganta- ¿Querías algo?
-Sí, Anna… A ver cómo te lo digo –se queda callado, está muy
serio- He estado hablando con Dani –Mierda- Me ha dicho que las cosas entre
vosotros no van muy bien… -Retiro mis manos de las suyas que hasta hace un
momento tenía cogidas- Anna…
-No, Flo…
-Anna, solo quiero saber si es tan malo como para que afecte
a vuestra amistad. Solo, solo quiero saber si podréis trabajar juntos sin malas
caras o gente llorando por lo pasillos.
Me levanto y en seguida me pongo a llorar porque conozco la
respuesta. Flo me abraza en ese momento, se me cae el alma a los pies y no
puedo parar de llorar.
-Flo, no lo creo. No creo que pueda –le respondo entre
sollozos.
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