-Mi princesa -me susurra Dani.
-Mi príncipe -me acerco y le beso, pero me separo porque noto que quiere más -Dani, luego me rompes el vestido si quieres, pero aguanta -no sabe que es de rebajas.
-Bueeenooo...
Llegaos a casa de mis padres, y veo como mis familiares saludan cariñosamente a Dani.
Terminamos de cenar y mientras esperamos a que empiecen las uvas le piden que haga "la flecha musical con 5 personajes". Canta la de "Día Cero" de La Oreja De Van Gogh que sabe que me encanta. Al acabar todos aplauden, él se acerca como para besarme pero yo pongo el moflete y le abrazo.
-Te vas a quedar sin vestido, por no haberme besado -me susura.
-Noo... -le digo, jejeje pobrecito, vive una mentira, se cree que me importa el vestido.
Nos tomamos las uvas y Dani me intenta meter mano, pero le hago una mirada significativa para que pare. Llegan las dos y Dani dice que está cansado para poder irnos y, aunque yo también quiero irme, le digo que espere a que se haya ido la mayoría de la gente. A las 3 ya se han ido todos y yo estoy ayudando a mi madre a recoger.
-Termino y nos vamos -le digo a Dani, que está impaciente por irse.
Intento abrir la puerta de mi casa mientras Dani me besa el cuello y me levanta el vestido.
-Dani, el vestido no, que se me ve todo -cierro la puerta. Dani me coge en brazos de tal manera que mis piernas recorren su cintura y se me sube el vestido. Me lleva a la mesa del comedor. Tira todo lo que hay encima de la mesa mientras me besa. Se rompe el cenicero, pero no me importa. Se abre de golpe la camisa.
-¡Dani, los botones! -me separo.
-A la mierda los botones -me vuelve a besar apasionadamente. Me tumbo, lo atraigo a mí y se quita los pantalones.
-Anna, tenemos que hacerlo esto más a menudo -me susurra mientras gimo. Sonrío.
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