-Espero que te guste, lo he hecho yo.
-Mmmm –digo mirando el plato- me encanta el salmón.
Me lo termino en un momento y observo como come. Es muy
delicado cortando el salmón. Lo separa cuidadosamente, como si estuviera
operando, luego, lo junta con un poco de verdura y se lo come. Mastica
cuidadosamente y traga. Nunca me había fijado en lo delicado que se ha vuelto.
Antes, cuando no estaba conmigo era más alocado. Ahora, es como si se hubiera
convertido en un hombre.
Cuando termina, Dani me recoge el plato y se va a la cocina.
Parece que ni se ha dado cuenta de que le he estado observando.
-Y de postre… -dice desde la cocina- redoble de tambores…
-me sirve un plato con una tapa. La levanta.
-¡Fresas con chocolate! –exclamo entusiasmada.
-Sí, pero esto mejor nos lo tomamos en la cama. ¿Qué te
parece? –le sonrío, pícaramente. Él sabe lo que realmente me gusta.
Nos tumbamos. Tenemos las fresas en medio. Coge una fresa,
la moja en el chocolate y la inclina para que yo la muerda. Me limpio el
chocolate de los labios con la lengua, mirándolo fijamente.
-Están deliciosas –susurro y repito lo que él ha hecho.
-Me encantan –nos estamos mirando fijamente. La tensión se
palpa.
Vamos comiendo poco a poco. No hay prisa. Hay mucha tensión
sexual, y ambos lo sabemos, pero nos encanta estar así. Al cabo de un rato solo
queda una fresa.
-Parece que has contado mal –le susurro, relamiéndome.
-Me parece que no –coge la fresa, la pone en mi boca por un
extremo y él muerde por el otro. Vamos comiendo hasta que nuestros labios se
juntan. Nos fundimos en un beso.
-Me gustan tus ideas –quito el plato de la cama y lo coloco
en el suelo. Dani me atrae hacia él. Me besa cariñosamente. Se pone encima de
mí. Busca la cremallera del vestido, pero no la
encuentra, así termina rompiéndolo. Se siente, yo sigo encima de él. Le
cojo la camisa y se la abro de un tirón.
-Estamos en paz –le susurro en el oído. Aprovecho y le
muerdo el lóbulo de la oreja. Le entra un escalofrío. Sé que le encanta.
Hacemos el amor como si no hubiera un mañana. Cuando
terminamos apoyo mi barbilla en su pecho y nos quedamos mirándonos.
-Eres el mejor novio del mundo –le digo.
-Oye, Anna… -suspira y se incorpora. Se ha puesto serio-
tenemos que hablar.
pero que que capitulo tan hjfkshdfiu! por favor que sera lo que tenga que decirle dani .... siguiente:)
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