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domingo, 15 de abril de 2012

Capítulo 52: No hay nadie como tú


-Yo también, Dani –me quedo mirando esos ojazos que hacen que mi corazón vaya a mil.
-¿Entramos? –dice, riéndose
-Em…Sí, venga, que tengo hambre
-¿Cómo puede ser que comas tanto y no engordes?
-Yo soy así y así seguiré, nunca cambiaré –canto
-Vale, vale, no hace falta que estropees el día, que esta tarde tenemos que ir a la playa.
-¡qué cabrón! –le pego en el brazo.
-Ay, vale, vale, no me pegues, que nos están mirando y te van a denunciar, jajaja
-Si, si, tú ríete, ya verás cuando lleguemos a la habitación
-¿Me vas a pegar porque he sido un chico malo?
-Jajaja –nos sentamos en una mesa y enseguida viene un camarero
-¿Han decidido lo que van a tomar? –nos pregunta.
-Sí, yo tomaré un café y un Donuts –respondo.
-Yo tomaré lo mismo que la señorita –dice de Dani y me mira sonriendo.
-Muy bien –dice el camarero mientras se va.
-Eres un plagias –le digo
-Lo sé, yo soy así y así seguiré… -me imita
-“No hace falta que estropees el día, que esta tarde tenemos que ir a la playa” –le imito.
-Oye lo haces muy bien.
-Gracias –no puedo aguantar esa mirada que me echa y le beso –Dani…
-mmm…
-No me dejes nunca, por favor, no lo soportaría –le digo mirándole a los ojos.
-No vuelvas a decirlo, Anna, yo te amo y no te dejaré nunca, ¿vale? Además no hay nadie como tú.
El camarero nos estropea ese fantástico momento.
-Aquí tienen su pedido -dice, aburrido.
-Gracias -respondo secamente. Se marcha. Dani me mira
-¿Por dónde íbamos? 
-Me estabas contando que no me dejarás nunca y que no hay nadie como yo.
-Y que te quiero, te amo y siempre te querré -añade sonriente.
-Ay, ven aquí que te como -le abrazo y le doy un beso.