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miércoles, 26 de diciembre de 2012

Capítulo 76: ¡Mierda!

-Dani, tengo hambre -seguimos en el parque.
-¡Te invito a comer, cari!
Paseamos por Mollet hasta que vemos un restaurante. Entramos y comemos en un lugar alejado de las ventanas. Cuando terminamos de comer el dueño del restaurante nos pide una foto.
Llegamos a mi casa y sobre las siete y media me apetece fumarme un cigarro. Voy a mi habitación, pero veo la caja vacía, se me han acabado.
-¡Mierda! Dani voy un momento al estanco que se me han acabado los cigarros.
-Anna, es un buen momento para que lo dejes, ¿no crees? -se acerca.
-Dani, el último paquete, te lo prometo -me estoy empezando a poner nerviosa. Se aparta porque sabe que no puede hacer nada contra mi adicción, que ya lo ha intentado todo- ahora vuelvo, no tardo nada -le doy un pequeño beso en los labios.
Bajo las escaleras corriendo. el estanco no está lejos, a dos manzanas, más o menos.
Las farolas no iluminan casi. Está anocheciendo muy pronto y no me da buena espina andar sola.
Hay un atajo para llegar antes, pero no hay farolas y está muy oscuro. Me la juego. Aquí huele fatal y cada vez voy acelerando el paso.
-Hola, nena -me dice uno que está apoyado en la pared- ¿te gustaría pasar un buen rato?
Acelero el paso y él empieza a seguirme aumentando el ritmo. Cuando notos sus pasos más cerca, empiezo a correr. Parece que le gusta mi estrategia, ya que empieza a correr. ¡Mierda!
Me rompo un tacón y tropiezo, pero sin llegar a caerme. No pasan ni dos segundo y el hombre se me tira encima.
-Suéltame -forcejeo, pero es inútil- ¡Que me dejes, gilipollas!
-Cálmate, guapa -me agarra las muñecas y me las pone en la espalda- Así será más fácil
Empieza a besarme el cuello y luego la boca, repetidamente, el mismo trayecto.
Soy gilipollas, no debería haber ido a por tabaco, debería haberle hecho caso a Dani y haberme quedado en casa. "Ahora no valen las lamentaciones" pienso "Será mejor que busque una manera de salir de aquí...¡Ya!"

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