-No me digas lo que tengo que hacer, Anna, sé que lo estás deseando- se vuelve a acercar.
-Joder, Dani, esto me va a hacer daño
Nos besamos, Dani sabe genial, el otro chico no ha sido nada en comparación con Dani. Nuestras lenguas se entrelazan.
Se separa, ¿por qué?
-Te amo, Anna Simon Marí.
Le beso, con eso me ha dejado muerta, madre mía, qué guapo, qué bien sabe, cómo le quiero... Me coge de la cintura, me atrae más hacia él. Baja sus manos y aprovecha a tocarme el culo.
Le beso en el cuello y un silueta de una persona que está delante nuestra, a unos pasos, nos mira. No sé quién es, pero me es familiar. No se le ve la cara ya que le está dando toda la sombra. Solo se le ve una camisa y unos vaqueros con unos elegantes zapatos. Esos zapatos los he visto antes,... creo que en Barcelona.
Casi me da un ataque al corazón. Aparto a Dani pero esa persona ya se había marchado.
-¿Qué te pasa?- me dice Dani mientras me agarra por la cintura y me acerca suavemente y muy despacito.
-¡Para Dani!- le aparto las manos- ¡Te dije que no era buena idea!
-¿Anna, qué pasa?- Dani se separa y me mira a los ojos.
-¿No te has dado cuenta, Dani?-le grito.
Me salgo corriendo de la discoteca y veo a esa persona sentada en un banco con la cabeza agachada. Dani me sigue y se da cuenta de quién es esa persona y se lleva las manos a la cabeza nervioso.
Entonces, la persona del banco nota nuestra presencia y se levanta rápidamente para irse, pero yo le paro antes de que salga corriendo. Me quita la mano de su hombro y se va.
-¡Espera, Miki!