Me despierto pensando en Miki y en la sorpresa que le voy a hacer. Me preparo el desayuno. ¡Ah, ya sé! Jijiji, que guarrilla soy, le voy a llamar.
-¡Cariño!- le digo con una sonrisa picaresca
-Hola, mi amor
-¿Te apetece dar un paseo por la playa de Barcelona?
-Sí, contigo iría al fin del mundo, mi amor
-Te amo
-Yo más
-Un beso, mi cielo
-Otro preciosa
Cuelgo. ¡Qué romántico es! Me preparo para esta tarde. Ya son las 16:00 y Miki viene a recogerme. Llegamos a la playa y caminamos hasta que se hace de noche. Saco mi mini-pícnic y nos ponemos a cenar. Cuando terminamos nos tumbamos en la arena a contemplar las estrellas.
-Me apetece bañarme, ¿a ti no?-pregunto
-Sí, pero no tenemos bañador
-Jijijiji- le muestro mi sonrisa pícara que lo dice todo
-Que guarrilla...
Hacemos el amor en el mar, con el único testigo que la Luna. Nos vestimos y nos volvemos a tumbar en la arena.
-Me ha encantado, Anna
-Esta era mi sorpresa, cari
-Te amo, cielo
-Te amo, cari
Y así tumbados en la arena nos dormimos hasta el amanecer.