-Cristina he dicho que no me apetece hablar- digo, me dirijo a mi camerino y cierro la puerta.
-*toc toc* Anna *toc toc* Anna *toc toc* Anna...- dice Cristina imitando a Sheldon. Abro la puerta.
-A ver, Cris, ¿qué quieres?- suspiro
-¿Estás enfadada?- dice con voz de niña pequeña
-No...
-¡¡Felicidades!!-me abraza, creo que somos bipolares jaja- ¡Muchas felicidades, Annita! ¡Te quiero, ven a mi camerino y te doy mi regalo!
-Eee...¡vale!- me agarra del brazo y nos vamos a su camerino. Por el camino nos encontramos a Dani, que nos mira extrañado. Cristina agacha la cabeza y pasa de él. Qué raro, con lo bien que se llevaban.
-Ho...la...-dice Dani, me mira, me agarra de la cintura, pero le aparto la mano en seguida.
-Apaaaartaaa figuranta- le miro con una mirada que lo dice todo
-Hasta... luego, chicas ¡qué os lo paséis bien! Jijijiji- se va
Llegamos a su camerino...Oh, Dios mío... Está todo lleno de ponys rosas... ¡socorro, quiero salir de aquí!
-Uy, qué cuqui es tu camerino, Cris- tengo que mentir un poco para dar el pego de que me gusta
-Jajaja, gracias. Toma mi regalo- me lo entrega; está envuelto en papel rosa, con ponys. Era de esperar por parte suya.
-Michas gracias- ¿qué será? ¿Qué será?
-Aaahhh...
Lo abro y es una camiseta de un tigre con unos shorts muy cuquis.
-¡Ay! Muchas gracias, Cris- le doy un abrazo y dos besos
-De nada, cari, espero que nos llevemos así de bien mucho tiempo
-Yo también- nos sonreímos y me voy a mi camerino.