-¿Qué? No...no. Lo que pasa es que estoy cansada- Simulo un bostezo- ¿Ves?
-Anna, has dormido toda la noche hasta las diez, de cansada nada- mierda... Me ha pillado, ¿qué excusa pongo ahora? Me está mirando a los ojos y me pone más nerviosa aún.
-Esto... Ya estoy mejor, creo que me puedo ir ya a mi casa, ¿no?- me estoy impacientando
-Voy a avisar al doctor que opine- se levanta- Ahora vuelvo- Y como guinda de la tarta, me guiña un ojo
Pasan los minutos y vuelve acompañado de un doctor y de la misma enfermera de antes. Me dan de alta y en la puerta del hospital, busco mi coche, que no recuerdo dónde lo aparqué.
-Anna, ¿no estarás buscando tu coche, verdad?- Otra vez nerviosa
-S...sí. No sé dónde lo aparqué- me pongo de puntillas para ver mejor
-No lo vas a encontrar...- Se cruza de brazos, ¿qué pasa?
-¿Y eso? ¿Por qué?
-Porque, según me ha contado Flo, viniste en ambulancia- Es verdad...- Y antes, te llevaba Dani- ¡Dani! Me había olvidado de él, y no me arrepiento. Por primera vez alguien me ha hecho olvidarme de él, aunque solo haya sido por unos minutos. - Venga, te llevo a tu casa
De camino hablamos todo el rato, haciéndome siempre sonreír.
-Bueno, ya hemos llegado- dice nada más aparcar enfrente de mi portal
-Es verdad, qué rápido y corto se me ha hecho
-Y ya sabes, si te pasa algo, necesitas hablar con alguien o te aburres- me río- Tú solo llámame, que enseguida estoy allí
-Muchas gracias por todo, Raúl- le doy un beso en la mejilla y me subo a mi casa. Espero que esto dure mucho, la amistad digo.